5 de octubre de 2014

Compositores ilustres (XVII): Johann Sebastian Bach

Johann Sebastian Bach es uno de los mejores compositores de música de todos los tiempos por su genialidad e influencia en la música europea de los siguientes siglos. Resulta difícil no reconocer alguna de las más de novecientas setenta obras que compuso durante su vida. Su vinculación al órgano y al clave y el desarrollo de ambos instrumentos le llevó a lo más alto de su carrera musical. 

Nació en 1685 en la región de Turingia, en el centro de Alemania. Fue el octavo hermano de la familia Bach, una familia estrechamente unida a la música. Seguramente su padre fue quien le enseñó las primeras nociones musicales y a dominar el violín. Con apenas nueve años fallece su madre y ocho meses después lo hace su padre por lo que decide acudir a la protección de su hermano mayor quien le enseñaría órgano. En esta época también estudiaría latín, italiano, teología, francés y griego. Siendo todavía un muchacho y pese a su oposición es nombrado organista en una iglesia próxima. Años más tarde marcharía a Muhlhausen donde se casaría con su prima María Barbara (con quien tendría siete hijos) y poco después a la corte de Weimar en donde encontraría acomodo. En 1717 decide abandonar al duque para pasar a ser maestro de capilla en otra ciudad más al norte. El duque enfadado, decidió encarcelar a Bach por traición. Tres años más tarde fallece su mujer así que se casa con una cantante, Ana Magdalena, con quien tendría otros trece hijos (entre las dos esposas Bach sumaba veinte hijos aunque no todos llegaron a edad adulta). Su última ciudad fue Leipzig en donde trabajaría como cantante y director de coros y orquestas en muchas iglesias de la zona y para las cuales escribía música semanalmente. Murió en esta ciudad con sesenta y cinco años de edad y casi ciego. 

Iglesia Santo Tomás de Leipzig
Bach no obtuvo durante su vida el reconocimiento que merecía, tal y como sucedió con otros grandes compositores de la historia. Tras una muerte discreta su cuerpo fue enterrado en un cementerio de Leipzig pero su tumba estuvo sin identificar casi 150 años. Por fin en 1894 su tumba es reconocida y trasladada a una iglesia de la ciudad. Pero durante la Segunda Guerra Mundial un bombardeo sobre la ciudad destruye dicha iglesia. Tras la Guerra, sus restos serían depositados en la iglesia de Santo Tomás donde permanecen en la actualidad. 

Al igual que su cuerpo, su música también fue silenciada durante más de cincuenta años pues se consideraba pasada de moda, anticuada... En 1829 Felix Mendelssohn representa en Berlín de manera espectacular la Pasión Según San Mateo recuperando de alguna forma el legado de Bach. Tiempo después se fundó la “Sociedad Bach” que comenzó a difundir la música del compositor alemán hasta hacerla popular. Hoy en día no puede entenderse la historia de la música sin Bach. 

Su producción musical es vasta y abarca casi todas las áreas de la época. Compuso obras para orquesta (Oratorios), para cámara (Conciertos de Brandemburgo), para órgano (Preludios y fugas), para clave (El Clave bien Temperado), para chello (Suites), música vocal sacra (Misas) y secular, solo por nombrar algunas. Su primera música recuerda a la del compositor y organista alemán Dietrich Buxtehude hacia el cual mantenía un gran fervor. 

Dietrich Buxtehude
En 1705 Bach decide ausentarse sin autorización de Arnstadt, la ciudad donde dirigía un coro, para visitar a Buxtehude. Para ello tuvo que andar más de cuatrocientos kilómetros hasta la ciudad donde éste vivía. Allí permaneció varios meses aprendiendo su técnica y composición. A su regreso, Bach desanduvo de nuevo a pie los cuatrocientos kilómetros. 

La música del último periodo de su vida, sin embargo, tiene un fuerte carácter personal, es increíblemente precisa, compleja, original, solemne y contrapuntística, una fuente inagotable de inspiración. 

A pesar del olvido momentáneo que se produjo tras su muerte, la música de Bach ha influido indudablemente en muchos músicos que vinieron tras él. Grandes compositores hablaron de él y de su música en estos términos: “es el padre original de la armonía” (Beethoven), “la música de Bach es algo que hay que aprender” (Mozart), “la música le debe tanto como la religión a su fundador” (Schuman), “es el amado Dios de la música, a quien todos los compositores deberían elevar una oración antes de ponerse a trabajar” (Debussy), “es el principio y el fin de toda la música” (Reger), “inicialmente estaba Bach…, y entonces todos los otros” (P. Casals). 

Hacia 1735 Bach escribió un tratado llamado “Origen de la musical familia Bach” en donde exponía la relación musical que desde hacía siglos venía acompañando a su familia. Veit Bach (1550 - 1619), su tatarabuelo, además de ser molinero y panadero en Hungría tocaba la cítara y el laúd. Bach escribía en su tratado que su tatarabuelo llevaba a todas partes su cítara, incluso que tocaba en el molino a pesar del ruido que hacían las piedras de la maquinaria. 

Su bisabuelo, Johannes Bach (1580 - 1626) heredó la profesión de panadero de su padre y su afición por la música. Estudió teoría musical y fue trompetista en varias bandas municipales. Probablemente falleció en la Guerra de los Treinta Años. 

Árbol genealógico de la familia Bach
Christoph Bach (1613 - 1661) fue hijo del anterior y abuelo del gran músico Bach. Fue el primer músico profesional de la familia ya que se empleaba en la corte. Tres de sus hijos (tíos de J. S. Bach) también fueron músicos, entre ellos el padre de J. S. Bach, Johann Ambrosious Bach (1645 – 1693). Éste tocaba varios instrumentos y trabajó como violinista, viola y trompetista. Tuvo ocho hijos, cuatro de los cuales (hermanos de J. S. Bach) fueron músicos. 

El gran J. S. Bach superaría en todas las facetas musicales a sus antepasados y continuaría el linaje Bach. De los siete hijos que tuvo con su primera esposa solo sobrevivieron tres, de los cuales dos (Wilhelm Friedemann Bach y Carl Philipp Emanuel Bach) llegarían a ser grandes y afamados músicos (aunque no tanto como su padre). De su segundo matrimonio también saldrían dos músicos. Todavía habría varias generaciones más que continuarían la tradición musical. 

Durante más de doscientos años y a través de siete generaciones la familia Bach daría unos cincuenta y dos músicos de gran importancia desde simples aficionados a grandes compositores, organistas o maestros de capilla, entre ellos a J. S. Bach, uno de los mayores genios de todos los tiempos.


Esperamos que os haya gustado la entrada de hoy de Compositores Ilustres. Os dejamos una de sus piezas más famosas para órgano. Quizá sea esta la octava maravilla: 



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